Mis primeros días

 
 
Un suave deseo se gesta en mi vientre, no dice nada, sólo se abandona en la caída hasta mis muslos, logra tocar la punta de mis dedos, es una humedad que me recorre no sólo el interior de mis piernas, se apodera de todo mi cuerpo, mi mente fluye en múltiples imágenes que te proyectan en mi mente.
 
Tú, mi amigo, mi amante, mi Dueño, el Amo de cada uno de mis deseos, das la orden y yo obedezco, me dejo llevar en el fluir de cada gota, mis pensamientos viajan hasta el fondo de tu pecho.
 
Se arquea mi cuerpo cuando el vaivén de mis dedos cubre por completo la dulce herida, la razón se aleja y sólo distingo el placer de conocerme, me siento libre al recordarme entre tus brazos, quiero estallar y complacerme al quebrarme en mil pedazos.
 
Pero no es el momento y me detengo, es exquisito darle placer no sólo a mi cuerpo, también a mi mente, espero por ti el tiempo que consideres suficiente para arribar entre mis muslos y desbordar lo incontenible.

Te siento y te deseo.
Ven, que te espero.

2 comentarios: