Niña mala

A veces es necesario que tire la toalla para darme cuenta que no siempre cae de la misma forma, tampoco lo hace en el mismo tiempo, ni en el mismo lugar.

Así son mis caídas, también los tropiezos que son muchos, cada vez que he tenido la oportunidad de ser feliz me doy cuenta que soy una experta en auto-boicotearme y entonces me pongo a pensar.
¿Qué me falta?, ¿qué necesito? 

Y mi mente se queda en blanco, no avanza ni para atrás, mucho menos para adelante, no lo entiendo.
¿Es acaso que lo tengo todo y no necesito más?, ¿o es que mi falta de experiencia me demuestra que busco lo que desconozco, lo que no sé si existe pero que lo intuyo en el camino?.

Pero soy rebelde, busco e investigo y al primer enfrentamiento con la realidad me hago chiquita, hasta el punto de querer desaparecer, pero ya no es como antes, como cuando era niña y cubría mis ojos y pensaba que nadie me veía.

Constancia y esfuerzo cada milésima de segundo, eso se requiere para obtener o conservar lo que deseamos y valoramos, se necesita de fortaleza para estar siempre ahí, dispuesta, pero también se necesita de una capacidad extrema para aceptar una situación como la que se me presenta. 

Te amo, es algo inevitable para quien te conoce profundamente. 
Eres tan dulce y tan sensual, al tiempo que duro al dominar mi cuerpo y mi mente. 
Pero con todo y eso, no puedo resistirme a tu mirada.

Hoy recibí de ti, una muestra más que a mis ojos te hacen grande, tu infinita paciencia y la bondad que muestras hacía tu sierva

Es difícil provocar tu íra, mucho más difícil mantenerla, 
pero ya lo sabes, soy experta y siempre logro sacarte de tus casillas.
 Perdoname Señor, 
por corromper mi alma con absurdos pensamientos.

Bolígrafo sin tinta

Hoy mi piel muestra pedazos desnudos de mi alma 
se ven escondidas sus capas 
ocultas por los jirones desgarrados de mi maltrecho cuerpo.


Llevo un tiempo sin ti y mucho más tiempo sin mi, 
esto no es vida, me estoy congelando en esta isla desierta. 
Ya no hay historia, solo borrones y bolígrafos sin tinta.

Gritos del silencio



Ayúdame Señor, por favor, te lo suplico, quiero cortar de raíz esta rebeldía que me consume en vida, me congelo en mi propia hoguera, en mis impulsos que no me dejan ver lo basto de tu horizonte. 
Quiero arrancarme a jirones la piel con las uñas, desgarrarme las entrañas, para llegar al fondo de mis propios miedos y buscar la luz, la que me lleve a mi destino, mis días son un infierno y mis noches tan heladas como el hielo. 
Te busco, te presiono, te hostigo hasta el cansancio,  soy rebelde y altanera, la obsesión por degustar tu fusta en mi trasero la llevo como bandera.
Sujeta mi cadena, por favor, te lo suplico.
¿Acaso no ves que me hago daño si no siento tu dominio?.
Necesito la distancia corta, la cuerda tensada y los límites destruídos. 
Y cuando me tengas a tus pies, arrodillada y maltrecha. Úsame por favor, hasta grabar a hierro en cada milímetro de mi piel tu nombre.  
Mi Señor, no te olvides de besar con tu mirada a esta sierva.