Niña mala

A veces es necesario que tire la toalla para darme cuenta que no siempre cae de la misma forma, tampoco lo hace en el mismo tiempo, ni en el mismo lugar.

Así son mis caídas, también los tropiezos que son muchos, cada vez que he tenido la oportunidad de ser feliz me doy cuenta que soy una experta en auto-boicotearme y entonces me pongo a pensar.
¿Qué me falta?, ¿qué necesito? 

Y mi mente se queda en blanco, no avanza ni para atrás, mucho menos para adelante, no lo entiendo.
¿Es acaso que lo tengo todo y no necesito más?, ¿o es que mi falta de experiencia me demuestra que busco lo que desconozco, lo que no sé si existe pero que lo intuyo en el camino?.

Pero soy rebelde, busco e investigo y al primer enfrentamiento con la realidad me hago chiquita, hasta el punto de querer desaparecer, pero ya no es como antes, como cuando era niña y cubría mis ojos y pensaba que nadie me veía.

Constancia y esfuerzo cada milésima de segundo, eso se requiere para obtener o conservar lo que deseamos y valoramos, se necesita de fortaleza para estar siempre ahí, dispuesta, pero también se necesita de una capacidad extrema para aceptar una situación como la que se me presenta. 

Te amo, es algo inevitable para quien te conoce profundamente. 
Eres tan dulce y tan sensual, al tiempo que duro al dominar mi cuerpo y mi mente. 
Pero con todo y eso, no puedo resistirme a tu mirada.

Hoy recibí de ti, una muestra más que a mis ojos te hacen grande, tu infinita paciencia y la bondad que muestras hacía tu sierva

Es difícil provocar tu íra, mucho más difícil mantenerla, 
pero ya lo sabes, soy experta y siempre logro sacarte de tus casillas.
 Perdoname Señor, 
por corromper mi alma con absurdos pensamientos.

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