Pensamientos inquietos

Hasta el último resquicio de mi resistencia fue vencido por tu delicadeza, por la entrega que me has ofrecido desde el primer momento que me puse en tus manos, y es que no sabía cuánto era capaz de sentir hasta que te conocí. 


Estoy aquí, en espera de tu presencia nerviosa por no saber lo que me vendrá y a la vez intensamente caliente y deseando que llegues y uses a tu sierva. 

La ducha ha sido refrescante, el agua se infiltró por mi entrepierna, no pude resistirme a su tacto, fue minando mi renuencia hasta que me dejé llevar totalmente vencida, las gotas escurrieron por mi piel, mis dedos hicieron un camino hacía mi sexo, mi imaginación jugaba con mis defensas. 

Te vi llegar y descender con destreza hasta mi cuerpo, deslicé mis uñas en tu espalda, mientras mi busto era presionado por tu torso, al inicio temí someterme, sólo fue un instante porque toda mi deseo fluye por mis poros, cerré los ojos y me dejé llevar por ti, por el único hombre que me hace ser otra, siendo la misma. 

Tus manos sujetaron mis muñecas, tu boca se perdía en mi cuello, sentí el movimiento ágil de tus dedos al hacer un nudo que inmovilizó mis brazos, bajaste lentamente hasta mis pechos, mi corazón latía ilusionado casi sin fuerzas en las piernas, te sentí entrar, dentro, muy dentro de mí, me sujetaste de las nalgas mientras empujabas con firmeza en mi entrepierna, el calor de tu aliento me provocaba estremecimientos entrecortados anunciando así el placer que me devoraba 

Me sentí flotar, cada emoción, cada latido y deseo de mi mente y cuerpo se concentraron en esa pequeña vulva que rozabas con tu sexo, el clímax sujetó mi vientre para arrojarlo al vacío de un abismo infinito. 

Soltaste mis manos, exhausta y sin fuerzas, caí rendida escurriendo por tu cuerpo hasta quedar de rodillas, abrazada a tus piernas. 

Abracé tu sexo con mis manos, aspiré tu aroma y deslicé mi lengua por tu glande en el preciso momento que escuché abrirse la puerta principal, sentí tus pasos acercarse, taladrando los impulsos de mi corazón. Me dejé llevar por mi deseo sucumbiendo al placer húmedo de la ducha. 

Ahora debo pagar el justo castigo a mi desobediencia, al no estar lista para ti.

Soy


Soy un trozo de tu infierno
Soy placer y soy lujuria habitando el infinito de tu orgasmo
Soy tu luz y soy tu sombra, la negrura de la noche
Soy la intensidad de tus sueños 
Soy calor y frío en tu paraíso
Soy la dueña de tu alma y la esclava de tu sexo
Soy instante eterno entre tus dedos

Mis primeros días

 
 
Un suave deseo se gesta en mi vientre, no dice nada, sólo se abandona en la caída hasta mis muslos, logra tocar la punta de mis dedos, es una humedad que me recorre no sólo el interior de mis piernas, se apodera de todo mi cuerpo, mi mente fluye en múltiples imágenes que te proyectan en mi mente.
 
Tú, mi amigo, mi amante, mi Dueño, el Amo de cada uno de mis deseos, das la orden y yo obedezco, me dejo llevar en el fluir de cada gota, mis pensamientos viajan hasta el fondo de tu pecho.
 
Se arquea mi cuerpo cuando el vaivén de mis dedos cubre por completo la dulce herida, la razón se aleja y sólo distingo el placer de conocerme, me siento libre al recordarme entre tus brazos, quiero estallar y complacerme al quebrarme en mil pedazos.
 
Pero no es el momento y me detengo, es exquisito darle placer no sólo a mi cuerpo, también a mi mente, espero por ti el tiempo que consideres suficiente para arribar entre mis muslos y desbordar lo incontenible.

Te siento y te deseo.
Ven, que te espero.

Ser......

Una imagen...... Un deseo
Ser tu esclava
y complacer hasta la más recóndita de tus pasiones.

Perdida en el abismo


Estoy perdida
muere lentamente mi alma por el frío
está encadenada en la oscuridad del abismo.

Te busco y no te encuentro
necesito el calor que desprende tu mirada
el éxtasis que me entregas cuando revientas mi cuerpo
la caricia de tus manos sobre mi piel magullada.

¡Flagela mi cuerpo!
¡Forja mi alma!
¡Líbrame por piedad!
de este sufrimiento.

¡Azótame! por favor
moldea con tus dedos mi alma fragmentada.


Ritual



Creo en la magia y en el ritual
ambos coexistiendo con un mismo fin.
Si uno se fractura......
...... El otro muere.

Mi castigo

¡Debo castigarte, entiendo tus razones para no cumplir mis órdenes, pero no puedo pasar por alto tu desobediencia......! 


--Cerré los ojos temerosa, no tenía idea de cuál sería el castigo, mi mente se mostró rebelde, un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo, tengo miedo mi Señor, no lo puedo ocultar, no quiero mentirte.-- 
Miedo de no cumplir tu castigo..
Miedo de pensar que puedo volver a fallarte
Miedo de mi reacción ante tus palabras. 
Asumí mi culpa, arrodillada frente a ti, escuché con atención cada una de tus instrucciones. 

 Mi castigo......
Aquí me tienes, postrada ante ti, dispuesta a servirte.

Observo en silencio el objeto que sostienen mis manos...... Una vela blanca de forma cilíndrica y un encendedor rosado. 

Vuelvo a cerrar mis ojos y tomo una bocanada profunda de fortaleza. 
Enciendo con suavidad la vela y me doy cuenta que a pesar de no ser aromática desprende un aroma dulzón que inmediatamente penetra en mis sentidos volviéndome a un estado de relajación profundo. 
Analizo mis errores y veo la grandeza de tu alma, la paciencia que me entregas y el amor en cada palabra y acción que me brindas. 

 Por ti y para ti, mi Señor. 

Con los ojos abiertos, los sentidos confinados en mis pechos, dejo caer las gotas que adornan mi piel, cada gota es una caricia, el dolor se manifiesta seguido de una tenue excitación que poco a poco y con la acumulación de la cera va aumentando. Es una tarea difícil, siento el escozor aumentando, mis uñas desean arañar el mueble de madera que está a mi lado, las gotas al enfriarse restiran mi piel, como un abrazo que me ofrecen logrando desaparecer el miedo. 

Veo tu obra y sonrío satisfecha cuando tus manos acarician la piel herida, la cera cae ante tu majestuosidad, el calor que desprendo lo recibes con agrado. 

He cumplido mi Señor, comprendo mi fallo y me comprometo a mejorar bajo tu doma, secretamente te digo
¡ME HA ENCANTADO!

A tus pies, Señor

Me confieso


El pecado nació contigo
también la lujuria.

Vino detrás.
la obediencia a tus reglas.

Creaste entre mis piernas
cascadas de deseo.

Me sometí a ti
a tu penitencia.

Mi encuentro contigo

Me inclino piadosa al filo de la rendición
rompiendo los límites que contenían mis orillas.


Excitada y libre, despliego mis alas rojo pasión
para así encontrar mi camino
en el placer que produce el dolor 
y une dos almas.

Bajo mi almohada

Tú
Maestro y Guía
durmiendo bajo mi almohada


Y tu calor sobre mi cuerpo
a mis costados, bajo mis sábanas
impregnando mi piel, mente y alma.

Reclamando a tu sierva


Ven...
arrodillate ante mí
Espera el castigo
si es que lo mereces.
Sujeta mi mano
no te resistas
Si tu mente flaquea
mi gozo es inmenso.
No busco sólo tu cuerpo
quiero doblegar tu mente.
Tiembla tu piel
se desorienta tu pensamiento
Derribo la muralla
que detenía mi dominio

Ha llegado tu fin...... También tu principio.

Tiempo de espera


Dormiré en el silencio
donde descansan los sueños
fingiendo estar cansada
para engañar un poco al tiempo.

Quiero estar contigo 
habitando en mis anhelos
que nadie intervenga 
y pueda romper la magia.

Estaremos sólo Tú y yo
compartiendo este momento
volaremos abrazados
disfrutando nuestro tiempo.

Dormiré en el silencio
esperando tu regreso