Gritos del silencio



Ayúdame Señor, por favor, te lo suplico, quiero cortar de raíz esta rebeldía que me consume en vida, me congelo en mi propia hoguera, en mis impulsos que no me dejan ver lo basto de tu horizonte. 
Quiero arrancarme a jirones la piel con las uñas, desgarrarme las entrañas, para llegar al fondo de mis propios miedos y buscar la luz, la que me lleve a mi destino, mis días son un infierno y mis noches tan heladas como el hielo. 
Te busco, te presiono, te hostigo hasta el cansancio,  soy rebelde y altanera, la obsesión por degustar tu fusta en mi trasero la llevo como bandera.
Sujeta mi cadena, por favor, te lo suplico.
¿Acaso no ves que me hago daño si no siento tu dominio?.
Necesito la distancia corta, la cuerda tensada y los límites destruídos. 
Y cuando me tengas a tus pies, arrodillada y maltrecha. Úsame por favor, hasta grabar a hierro en cada milímetro de mi piel tu nombre.  
Mi Señor, no te olvides de besar con tu mirada a esta sierva.

Estoy aquí



Estoy aquí, como cada noche, recordando el pasado que he vivido en tus brazos, intentando escribirlo letra a letra, caricia a caricia en la superficie de mi piel, porque grabado en mi alma ya lo tengo. 

Estoy aquí, tendida en esta mesa central que adorna la estancia, sujetas mis manos a cada uno de sus extremos y mis piernas abiertas, atadas de los tobillos a las patas de la mesa, expuesta para ti, con la cintura hunida y el trasero elevado, anhelante de ser usada. 

Mi mente y mi cuerpo las he entregado en tus manos, mi corazón desde hace tiempo lo llevas contigo, mi cuerpo reclama a su dueño. 

El silencio estremece mis poros, los latidos aturden mis oídos, ahogo las lágrimas cuando la excitación atraviesa mis bordes. 

Te espero, tan perra y tan zorra me expongo ante ti.

Mi dios

Tú, mi único Dios

Sin distancia


Llevo poco tiempo a tu lado y siento que ya no podría vivir sin ti, cuento los minutos que no estamos juntos, los días en que no podemos vernos, duele, Amo, el alma se desangra poco a poco y es en ese momento que saco de mis recuerdos tu esencia y desgrano cada latido, cada suspiro que he vivido contigo. 

No es suficiente la distancia para alejarme de ti, porque te tengo habitando mi cuerpo, cada deseo lleva tu nombre, cada pasaje de mi mente está tu presencia.

En tu huella


Oscura se encuentra la habitación, el silencio la inunda, sonrío agitada cuando siento que tu mirada me penetra. 
Sin palabras me ordenas, mis mejillas se encienden, mis dedos se unen sobre la ropa que me cubre, desabotono la blusa dejando libres para tu mirada mis senos. 
No hay nada en mi cuerpo que sea secreto, me exploras con tu iris y descubres a hierro grabado tu nombre en mi pecho.

Te confieso

No has tocado un cuerpo......

Has domado un alma.

Alma gemela

La distancia no pueden separar
 
 
Dos almas que se han unido

Pensamientos inquietos

Hasta el último resquicio de mi resistencia fue vencido por tu delicadeza, por la entrega que me has ofrecido desde el primer momento que me puse en tus manos, y es que no sabía cuánto era capaz de sentir hasta que te conocí. 


Estoy aquí, en espera de tu presencia nerviosa por no saber lo que me vendrá y a la vez intensamente caliente y deseando que llegues y uses a tu sierva. 

La ducha ha sido refrescante, el agua se infiltró por mi entrepierna, no pude resistirme a su tacto, fue minando mi renuencia hasta que me dejé llevar totalmente vencida, las gotas escurrieron por mi piel, mis dedos hicieron un camino hacía mi sexo, mi imaginación jugaba con mis defensas. 

Te vi llegar y descender con destreza hasta mi cuerpo, deslicé mis uñas en tu espalda, mientras mi busto era presionado por tu torso, al inicio temí someterme, sólo fue un instante porque toda mi deseo fluye por mis poros, cerré los ojos y me dejé llevar por ti, por el único hombre que me hace ser otra, siendo la misma. 

Tus manos sujetaron mis muñecas, tu boca se perdía en mi cuello, sentí el movimiento ágil de tus dedos al hacer un nudo que inmovilizó mis brazos, bajaste lentamente hasta mis pechos, mi corazón latía ilusionado casi sin fuerzas en las piernas, te sentí entrar, dentro, muy dentro de mí, me sujetaste de las nalgas mientras empujabas con firmeza en mi entrepierna, el calor de tu aliento me provocaba estremecimientos entrecortados anunciando así el placer que me devoraba 

Me sentí flotar, cada emoción, cada latido y deseo de mi mente y cuerpo se concentraron en esa pequeña vulva que rozabas con tu sexo, el clímax sujetó mi vientre para arrojarlo al vacío de un abismo infinito. 

Soltaste mis manos, exhausta y sin fuerzas, caí rendida escurriendo por tu cuerpo hasta quedar de rodillas, abrazada a tus piernas. 

Abracé tu sexo con mis manos, aspiré tu aroma y deslicé mi lengua por tu glande en el preciso momento que escuché abrirse la puerta principal, sentí tus pasos acercarse, taladrando los impulsos de mi corazón. Me dejé llevar por mi deseo sucumbiendo al placer húmedo de la ducha. 

Ahora debo pagar el justo castigo a mi desobediencia, al no estar lista para ti.

Soy


Soy un trozo de tu infierno
Soy placer y soy lujuria habitando el infinito de tu orgasmo
Soy tu luz y soy tu sombra, la negrura de la noche
Soy la intensidad de tus sueños 
Soy calor y frío en tu paraíso
Soy la dueña de tu alma y la esclava de tu sexo
Soy instante eterno entre tus dedos